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5 ene 2012

Dictadura: sentido y contexto de un concepto político | Nicolás Ocaranza

En La Condición Humana, Hanna Arendt plantea que solo a través del lenguaje podemos estar en el mundo: ‹‹Desde que la función del lenguaje está en juego, el problema se torna político por definición, puesto que es el lenguaje lo que hace del hombre un animal político››. Si la realidad del mundo político se vuelve tangible a través de las palabras, el lenguaje es el fundamento a través del cual se funda y construye lo político.

Para J.G.A. Pocock, por su parte, la enunciación de los conceptos en la historia también deviene en acto político desde el momento mismo en que en una palabra o concepto se convierte en una imagen cuya potencia y sensibilidad remiten inmediatamente a un sentido contemporáneo que la vuelve siempre actual. Es por eso que difícilmente cuando hablamos de política los conceptos puedan reflejar el falso atributo de la neutralidad, aunque un buen manejo de la retórica pueda hacerlos parecer como tal. Sea de manera consciente o inconsciente, el lenguaje nunca está desprendido de su propia capacidad para construir sentidos sobre la realidad de la que habla. Esto es lo que Pierre Manent define como la fuerza política de la palabra.

9 oct 2011

Historia conceptual: una nueva mirada al pasado | Entrevista a Javier Fernández Sebastián (Daniel Swinburn)

¿Qué es la historia conceptual? Podría definirse como una historia de las palabras claves que ayudan al historiador a construir su relato de hechos. Las palabras, al igual que las sociedades, también cambian y enfrentan transformaciones que a veces las tornan irreconocibles para una misma generación de ciudadanos en el transcurso de una vida. Los historiadores a veces tienden a dar por supuesto que conceptos claves de sus relatos tienen un significado actual similar al que tenían dos siglos atrás, lo que provoca claramente un uso anacrónico de éstos. La historia política del siglo XIX y sus cultores más modernos en Europa dieron la alarma en este sentido. No se pueden usar palabras como democracia, libertad, estado, economía, nación, progreso, propiedad, memoria, identidad y un largo etcétera, sin estudiar su profunda transformación semántica, producida especialmente entre 1750 y 1850. Este trabajo de resignificación ha dado origen a una nueva sensibilidad historiográfica que se ha traducido ya en publicaciones relevantes que en el mediano plazo debieran provocar un cambio en prácticas y métodos para mirar el pasado, especialmente en Latinoamérica.