"Bueno, ya sabes, la reputación de
Casandra es bastante conocida. No es tan malo luchar hasta el final para contar
una verdad desagradable". Esta frase, que Tony Judt estampa en las últimas
páginas, ayuda a entender el sentido de este libro improbable pero fantástico.
En efecto, Pensar el siglo XX, es un
libro extraño, difícil de catalogar. Mezcla "de historia, una biografía y
un tratado de ética" –sí, esa cosa de la que ya pocos hablan–, discurre en
forma de diálogo entre dos historiadores, Tony Judt y Timothy Snyder, académico
de Yale especialista en Europa del Este. Probablemente hoy en día Tony Judt –un
calvo de gafas que en la foto de la solapa se lo ve de lo más sonriente–, deba
su fama más a la enfermedad neurológica degenerativa que lo paralizó hasta
causarle la muerte, que a Postguerra,
su obra monumental y definitiva.
