En Jerusalén al interior del muro, uno de sus óleos más conocidos, el checoslovaco Ludwig Blum compuso hacia 1930 una vista del casco antiguo de la ciudad. Destacan tres templos: la sinagoga Hurva, en el corazón del barrio judío; la iglesia del Santo Sepulcro, en el lugar donde habría resucitado Jesucristo, y en el Monte del Templo, la islámica Cúpula de la Roca, edificada sobre la piedra fundadora del Templo de David. En una imagen, el pintor sintetizó la crónica de Jerusalén.
