29 oct 2011

El anónimo presente | Alfredo Jocelyn-Holt

Alphonse de Lamartine, en su extraordinaria Historia de los girondinos, lectura obligada en estos tiempos turbulentos, cifra su atención en una figura que normalmente pasa inadvertida para ojos avezados de periodistas, historiadores, incluso agentes de seguridad. Me refiero a ese personaje oscuro o simplemente gris en que nadie se fija y, de llegar a repararse en él, pasa igual de desapercibido, tan anónima e insignificante es su presencia.

No se le podrá anticipar, pero es capaz a veces de cambiar el mundo. Lo fascinante, en retrospectiva, es que el sujeto está ya ahí. El mismo se sabe ahí, se sabe desconocido, ignorado. Espera. Se reconoce potente, capaz de grandes cosas, aunque no le haya llegado todavía su hora. Lamartine lo dice mejor: "Como el alma humana, cuyo asiento en el cuerpo humano ignoran los filósofos, el pensamiento de todo un pueblo reside algunas veces en el individuo más ignorado de una inmensa multitud. No se puede despreciar a nadie, porque el dedo del Destino se marca en el alma y no en la frente". Comentario que sirve de preámbulo para introducirnos a Robespierre, alguien que por origen, trayectoria o aspecto nadie en su momento podría haber previsto lo que terminó siendo.

27 oct 2011

Bello encapuchado | Cristián Warnken

Ver a Andrés Bello encapuchado en el frontis de la Universidad de Chile me hizo sentir el grado de abandono en que está sumida la institución más emblemática y fundante de la República.

Pero la universidad que ha sido el faro cultural del país desde sus orígenes no sólo está siendo maltratada por los encapuchados que parecen querer sustituir la idea de universidad pública por la de universidad popular, de dudoso origen y finalidad. Lo más grave de todo es que quien tiene que cuidar y velar por el desarrollo y crecimiento de esa universidad y de las otras universidades públicas, el patrono de la Universidad de Chile, que es el Presidente de la República, no haya demostrado en los hechos un genuino afecto y compromiso con el alma mater de Chile. Digámoslo con todas sus letras: el Presidente de la República no parece sentir ni saber lo fundamental que ha sido esa universidad en la construcción de Chile. Porque si de verdad él supiera y sintiera lo que ha sido la Universidad de Chile para Chile, eso se vería reflejado en el presupuesto de la Nación y en gestos simbólicos potentes, tan necesarios en momentos de crisis de las instituciones como éste.

25 oct 2011

¡Republicanos! | Juan Guillermo Tejeda

A los republicanos, cuando nos enfrentábamos a la dictadura nos llamaban comunistas, y ahora que nos enfrentamos a la turba, nos ponen junto a los derechistas. Ni una cosa ni otra, porque la realidad política no es tanto una línea con dos extremos que serían la izquierda y la derecha, sino más bien un triángulo. Todos somos en mayor o menor grado liberales, comunitaristas y republicanos.

Guido Girardi, como Presidente del Senado, faltó a sus obligaciones republicanas al permitir que un grupo de personas sometiera a presiones físicas a un ministro de Estado, y al dar por bueno que esos vociferantes bailaran arriba de una mesa donde se discutía el Presupuesto de la nación. Más allá del hecho, están los símbolos. Tampoco estuvieron a la altura el ministro, que se escurrió, ni los parlamentarios, que pasmados o pensando en su reelección optaron por jugar al museo de cera. En un Estado republicano de derecho, los carabineros no son una fuerza de ocupación. Ellos y los militares están sometidos a reglamentos, y detentan el monopolio jurídico de la violencia.

13 oct 2011

Diálogo con Slavoj Zizek y Peter Sloterdijk: La quiebra de la civilización occidental | Nicolas Truong

Occidente vive una crisis del porvenir: las nuevas generaciones ya no creen que vivirán mejor que las anteriores. Una crisis de sentido, de orientación y de significación. Occidente sabe más o menos de dónde viene pero le da trabajo saber adónde va. Ciertamente, como decía el poeta francés René Char, “nuestra herencia no es precedida por ningún testamento” y a cada generación le corresponde dibujar su horizonte. Nuestros tormentos, sin embargo, no son infundados. El sentido de lo común se fragmentó. Con el “cada uno en lo suyo”, el sentimiento de pertenencia a un proyecto que trascienda las individualidades se evaporó. El derrumbe del colectivismo –tanto nacionalista como comunista– y del progresismo económico dio lugar al imperio del “yo”. El sentido del “nosotros” se dispersó.

La idea de partición, de bien común y de comunidad parece volar en pedazos. Sin embargo, son muchos todavía los que no desean confiar la idea de comunidad a los comunitarismos que acosan a un planeta desgarrado. Entre ellos se cuentan Peter Sloterdijk y Slavoj Zizek, filósofos europeos, que aceptaron debatir públicamente por primera vez sobre estos temas.

9 oct 2011

Historia conceptual: una nueva mirada al pasado | Entrevista a Javier Fernández Sebastián (Daniel Swinburn)

¿Qué es la historia conceptual? Podría definirse como una historia de las palabras claves que ayudan al historiador a construir su relato de hechos. Las palabras, al igual que las sociedades, también cambian y enfrentan transformaciones que a veces las tornan irreconocibles para una misma generación de ciudadanos en el transcurso de una vida. Los historiadores a veces tienden a dar por supuesto que conceptos claves de sus relatos tienen un significado actual similar al que tenían dos siglos atrás, lo que provoca claramente un uso anacrónico de éstos. La historia política del siglo XIX y sus cultores más modernos en Europa dieron la alarma en este sentido. No se pueden usar palabras como democracia, libertad, estado, economía, nación, progreso, propiedad, memoria, identidad y un largo etcétera, sin estudiar su profunda transformación semántica, producida especialmente entre 1750 y 1850. Este trabajo de resignificación ha dado origen a una nueva sensibilidad historiográfica que se ha traducido ya en publicaciones relevantes que en el mediano plazo debieran provocar un cambio en prácticas y métodos para mirar el pasado, especialmente en Latinoamérica.

La ilusión socialdemócrata | Immanuel Wallerstein

La socialdemocracia tuvo su apogeo entre 1945 y finales de los años ’60. Representaba, al mismo tiempo, una ideología y un movimiento que apostaban por el uso de recursos estatales para garantizar algún tipo de redistribución a la mayoría de la población a través de formas concretas: expansión de subvenciones a la educación y la salud; ingresos asegurados de por vida mediante programas para cubrir las necesidades de grupos de “trabajadores sin sueldo”, particularmente niños y ancianos; y programas para minimizar el desempleo. La socialdemocracia prometió un futuro (todavía) mejor para las futuras generaciones gracias a una especie de ascenso permanente de los niveles de ingresos nacionales y familiares. Esto es lo que ha definido al welfare state (estado de bienestar). Fue, en definitiva, una ideología que reflejó la idea de que el capitalismo podía ser “reformado” y tener un rostro más humano.

Los socialdemócratas se hicieron fuertes principalmente en Europa occidental, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, pero también en Canadá y Estados Unidos (donde fueron conocidos como los demócratas del New Deal). Es decir, en los países ricos del sistema-mundo, aquellos que constituyeron lo que podría ser llamado el mundo paneuropeo. Los socialdemócratas fueron tan exitosos que sus oponentes de centroderecha también apoyaron el concepto de estado de bienestar, tratando meramente de reducir sus costos y alcances. En el resto del mundo, los Estados trataron de subirse al carro de la victoria mediante proyectos de “desarrollo” nacional.

Torretti, Cordua | Joaquín Trujillo

La primera lectura filosófica de Roberto Torretti fue un segundo tomo de La decadencia de occidente de Spengler, que había en su casa. Tenía entonces 15 años. Antes, a los 3, había aprendido a leer por sí solo. Mientras, en el fundo de su padre ubicado en el Valle de Aconcagua, una niña, Carla Cordua, devoraba novelas de vaqueros, esas aventuras de los huasos del Lejano Oeste, y leía periódicos de punta a cabo.

Carla Cordua estudió filosofía en el antiguo Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, hasta donde llegó Torretti, quien por esos tiempos cursaba tercer año de Derecho en la misma casa de estudios. Juan Gómez Millas había rescatado a Erwin Rüsch de los cerros de Valparaíso donde estaba cercado por una colonia alemana hostil y al profesor polaco Bogumil Jasinowski, sabios europeos que se quedaron a enseñar en Chile y a través de quienes Torretti y Cordua  pudieron ponerse en contacto con la alta cultura europea viva. Estos casos en la historia de Chile no han sido pocos, tampoco abundantes. Ocurrió, por ejemplo, a mediados del siglo XIX con Louis Antoine Vendel-Heyl -cercano a Saint-Simon-, quien habiendo naufragado en las costas de Chile, fue arrastrado a Santiago, por el informado Andrés Bello, lugar donde unos alumnos miserables del Instituto Nacional, los hermanos Amunátegui, pudieron nutrirse de sus conocimientos grecolatinos hasta el hartazgo.

14 sept 2011

Sarmiento regresa | Natalio Botana


El 23 de noviembre de 1850, D. F. Sarmiento (firma de este modo, con dos iniciales) le escribe a Félix Frías, residente en Francia desde 1848, una carta en la cual se queja de que los libros que le ha enviado a Europa –una lista que cierra Argirópolis– se han perdido. “Este último –añade– es una solución a la cuestión del Plata, la única, noble, creadora, grande, duradera”. Luego de esta cascada de autoelogios le solicita ayuda:  “Vea V. el Argyropolis y apóyelo. Está en él señalado un norte, a donde esos estados del Plata han de converger so pena de morir en esfuerzos y divagaciones inútiles”.

Mientras en esta misiva Sarmiento caracteriza a Charles de Montalembert (el líder católico admirado por Frías, integrante de la Asamblea en la Segunda República francesa) como “un tonto osado”, no pierde de paso la oportunidad para sepultar el destino del general unitario José María Paz: “El General Paz es un hombre que ha terminado moralmente su carrera y los hombres nuevos que se han levantado en la opinión son demasiado robustos para tomarlo de muleta para mantenerse en el poder”.

12 sept 2011

Chile a la sombra de las espadas | Jacques Grignon-Dumoulin


Continuando con la publicación de Chile: los albores de la UP y la dictadura militar, dejamos a disposición del público los videos de Le Chili à l'ombre des épées, reportaje dirigido por Jacques Grignon-Dumoulin que fue encontrado por Matías Wolff entre los archivos de l'Institut National de l'Audiovisuel. 

Esta vez, el material audiovisual se concentra en los días inmediatamente posteriores al golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, en plena celebración de unas mudas fiestas patrias. Se trata de imágenes que rescatan el testimonio de personajes mundanos -desde el poblador de los cordones periféricos de la ciudad de Santiago hasta el burgués de la acomodada comuna de Providencia- sobre el reciente golpe de estado. Viéndolos en retrospectiva, a sabiendas de los 17 años de dictadura que faltaban por sufrir, llama la atención la credulidad de estos testimonios; y es que todos, atónitos o desesperanzados, regocijados o furiosos, traslucen la sensación de estar en un acontecimiento transitorio y momentáneo, como si estuviesen viviendo un sueño o pesadilla que pronto va a acabar.

Cuba: tiempos de cambio | Documental de Rodrigo Vásquez & Al Jazeera


Cuba: The times are changing es un documental de reciente aparición producido por la cadena catarí Al Jazeera y dirigido por el argentino Rodrigo Vásquez. En 24 minutos de duración, las imágenes registran el impacto que ha tenido en la isla la liberalización económica impulsada por el Partido Comunista desde comienzos de 2011. La reforma ha consistido en traspasar al sector privado parte de los trabajos solventados por el aparato estatal: 500 mil trabajadores fiscales fueron despedidos mientras se otorgaron un millón de licencias para que la ciudadanía estableciera negocios particulares. Todo un país que hasta ayer vivió al amparo del Estado ha sido llamado a competir económicamente con sus compatriotas, generando una verdadera revolución de las mentalidades. Se trata, sin duda, de la mayor reforma en 52 años de Revolución.

¿Cómo se enfrentan los cubanos a este desafío? ¿Impulsarán estas reformas una liberalización política? ¿Qué rol están cumpliendo los medios informativos? ¿Es el comienzo del fin del comunismo cubano, o es el inicio de un capitalismo estatal dirigido, como ocurre en China? Estas son algunas de las preguntas que intenta dilucidar este film de espléndida manufactura.

11 sept 2011

El 11-S parecerá un desvío en la historia | Timothy Garton Ash

Entre las numerosas teorías de la conspiración que circulan a propósito del 11-S, una que aún no he visto es que Osama bin Laden era un agente chino. Sin embargo, camaradas (como solían decir los comunistas), se puede decir objetivamente que China ha sido el mayor beneficiario de los 10 años de reacción de Estados Unidos tras las puñaladas islamistas recibidas en su corazón.

En otras palabras: cuando se escriban artículos sobre el aniversario el 11 de septiembre de 2031, ¿hablarán los comentaristas de una guerra de 30 años contra el terrorismo islamista, comparable a la guerra fría, y la considerarán el rasgo fundamental de la política mundial desde 2001? Creo que no. Lo más probable es que digan que lo que define este periodo en su conjunto es el histórico traspaso de poder de Occidente a Oriente, con una China mucho más poderosa, un Estados Unidos menos poderoso, una India más fuerte y una Unión Europea más débil.

Como señala el historiador de Stanford Ian Morris en su interesantísimo libro Why the West rules-for now, este cambio geopolítico se producirá en el contexto de unos avances tecnológicos de una rapidez sin precedentes, por el lado positivo, y una cantidad de retos mundiales también sin precedentes, por el negativo.

Por supuesto, estas no son más que conjeturas basadas en el conocimiento de la Historia. Pero, si la situación avanza más o menos en ese sentido (o en cualquier otra dirección que no tenga que ver con el islam), la década posterior al 11-S en la política exterior estadounidense parecerá un desvío; un desvío muy amplio y lleno de consecuencias, sin duda, pero no la carretera principal. Es más, si la primavera árabe concreta sus promesas modernizadoras, los atentados terroristas en Nueva York, Madrid y Londres serán auténticos restos del pasado: un final y no un principio. Aunque la primavera árabe se convierta en un invierno islamista, y la vecina Europa se vea amenazada, eso no significa que la lucha contra el islamismo autoritario y violento vaya a ser el rasgo fundamental de las próximas décadas. El islamismo violento seguirá siendo un peligro importante, pero, en mi opinión, no el más decisivo; sobre todo para Estados Unidos.

Podemos examinar esta misma idea mediante una hipótesis. En el verano de 2001, la concepción geopolítica del mundo que tenía el Gobierno de George W. Bush, si es que la tenía, consistía sobre todo en la inquietud por la posición de China como nuevo rival estratégico de Estados Unidos. ¿Qué habría ocurrido si no se hubieran producido los atentados del 11-S y Estados Unidos hubiera seguido centrando su atención en esa rivalidad? ¿Y si hubiera sabido ver que la victoria de Occidente al final de la guerra fría y la consiguiente globalización del capitalismo habían desatado en Oriente unas fuerzas económicas que iban a convertirse en su mayor desafío a largo plazo? ¿Y si Washington hubiera llegado a la conclusión de que esa rivalidad exigía, en vez de más poderío militar, inversiones más abundantes e inteligentes en educación, innovación, energía y medio ambiente, además del pleno despliegue del poder blando de Estados Unidos? ¿Y si hubiera comprendido que, ante el renacimiento de Asia, era preciso reequilibrar la relación entre consumo, inversión y ahorro en Estados Unidos? ¿Y si su sistema político y sus dirigentes hubieran sido capaces de actuar basándose en esas conclusiones?

Aun así, China e India estarían en ascenso. Aun así, habría un traspaso de poder de Occidente a Oriente. Aun así, nos enfrentaríamos al calentamiento global, la escasez de agua, las pandemias y todos los demás jinetes del apocalipsis de la era moderna. Pero cuánto mejor preparado estaría Occidente, y en especial Estados Unidos.

Fin de la hipótesis. Se produjeron los atentados; Estados Unidos tenía que responder. Un Gobierno que, hasta entonces, había buscado algo que diera sentido a su mandato lo encontró con creces. Diez años después podemos decir que la amenaza de Al Qaeda ha disminuido enormemente; no ha desaparecido, porque eso nunca ocurre con el terrorismo, pero sí disminuido. Y esa es una victoria; pero a qué precio.

Estados Unidos libró dos guerras, una por necesidad, en Afganistán, y otra por elección, en Irak. La de Afganistán podría haber acabado antes, con menos costes y mejores resultados, si el Gobierno de Bush no se hubiera lanzado a invadir Irak. Estados Unidos ha dañado su propia reputación y ha debilitado su poder blando (la capacidad de atracción) con horrores como los de Abu Ghraib. Mientras tanto, y en parte como consecuencia de lo sucedido durante esta década, Pakistán, un país nuclearizado, es un peligro mayor que hace 10 años. En el mundo musulmán en general, incluidas las comunidades musulmanas de Europa, existen tendencias contradictorias. Podemos ver muestras de modernización y liberalización, tanto en la primavera árabe como entre los musulmanes europeos, pero también -es el caso de Pakistán y Yemen- de mayor radicalización islamista.

Un gran proyecto de investigación llevado a cabo por la Universidad de Brown sobre los costes de la guerra establece que, durante estos 10 años, "han ido a la guerra más de 2,2 millones de estadounidenses y han regresado más de un millón de veteranos". Calcula que el coste económico total que han tenido hasta ahora las guerras en Afganistán, Irak, Pakistán y otros escenarios de actuación antiterrorista asciende a una cantidad entre 3,2 billones y 4 billones de dólares. Según sus previsiones de actividad probable hasta 2020, esa suma podría ser de hasta 4,4 billones de dólares. Los expertos pueden no estar de acuerdo sobre las cifras, pero no hay duda de que son gigantescas. Redondeando, representan aproximadamente la cuarta parte de la enorme deuda nacional de Estados Unidos, que a su vez está empezando a acercarse al 100% del PIB.

Pero eso no incluye, en absoluto, lo que los economistas llaman los costes alternativos o de oportunidad. No se trata solo de todo lo que Estados Unidos habría podido invertir en recursos humanos, puestos de trabajo cualificados, infraestructuras e innovación con 4 billones de dólares, o incluso con la mitad de esa cantidad, si se supone -con generosidad- que había 2 billones que eran realmente necesarios para dedicar medios militares, de seguridad y de inteligencia a reducir la amenaza terrorista contra Estados Unidos.

Se trata, sobre todo, de los costes de oportunidad en atención, energía e imaginación. Para entender un país, conviene preguntarse quiénes son sus héroes. En esta década, Estados Unidos ha tenido dos tipos de héroes. Uno, el de los empresarios e innovadores. Steve Jobs, Bill Gates. Otro, el de los guerreros: el Marine, el SEAL de la Armada, el bombero, todos "nuestros hombres y mujeres de uniforme". El otro día, en CNN (no Fox News) oí a la presentadora hablar de "nuestros guerreros", como si fuera un apelativo neutral y propio del oficio. Y al oír alguna de las historias de valor individual de esos estadounidenses de uniforme, siempre me siento asombrado, inspirado y empequeñecido. Eso tiene que quedar claro en este aniversario. Pero no puedo evitar preguntarme a qué puestos de trabajo van a volver estos valientes. ¿A qué hogares, qué vidas, qué escuelas para sus hijos? Los sondeos de opinión indican que eso es lo que se preguntan también muchos estadounidenses. Sus prioridades están otra vez dentro de sus fronteras.

Lo que dijo el presidente Obama el jueves en su discurso extraordinario ante el Congreso sobre la creación de empleo es más importante para ellos que las palabras que pueda pronunciar, por elocuentes que sean, cuando hable en la catedral Nacional de Washington -con las huellas del reciente terremoto- el domingo, para conmemorar el aniversario del 11 de septiembre. Los guerreros merecen todos los honores, pero los héroes que Estados Unidos necesita hoy son los que sean capaces de crear puestos de trabajo.

7 sept 2011

Chile: los albores de la Unidad Popular y la dictadura militar en imágenes de la televisión francesa


A continuación presentamos dos reportajes con imágenes registradas en Chile por la cadena de televisión L’Office de Radiodiffusion Télévision Française (ORTF) entre los años 1971 y 1973.

La primera parte, titulada "Chili: six mois d'unité populaire", muestra imágenes filmadas en mayo de 1971 que dan cuenta del fervor de los primeros seis meses de la Unidad Popular. El equipo de la cadena francesa, encabezado por Jean Bertolino, recorre Chile registrando las expectativas y contradicciones del proceso revolucionario iniciado por el gobierno de Salvador Allende y en general las de un país que ignora su avance hacia el abismo.

La segunda parte, titulada "Spécial Chili", registra las semanas posteriores al golpe de Estado ocurrido el 11 de septiembre de 1973. El mismo equipo televisivo francés ahora se desplaza por las calles de un Santiago de Chile sitiado, ocupado y vigilado.

A cuarenta años de distancia, el conjunto de estas inéditas imágenes —encontradas por Matías Wolff en archivos audiovisuales franceses— puede leerse como el relato de un Chile fantástico y terrible, en el cual la “revolución a la chilena” a ratos se parece demasiado al sueño de un niño y la dictadura militar, por su parte, a la más brutal de las pesadillas.

1 sept 2011

Más allá del conflicto educacional: Malestar social y crisis de representatividad política en Chile | Nicolás Ocaranza

Mucha tinta ha corrido para analizar la crisis del sistema político, la deslegitimación de los partidos y la escalada de movilizaciones sociales que reclaman el fin del lucro en las instituciones escolares y universitarias, así como mejores mecanismos de regulación de la educación pública. 

Entre las propuestas lanzadas al vuelo por politólogos y sociólogos, varias de ellas más intuitivas que científicas y reflexivas, destaca una idea fuerza que, confrontada con algunos datos empíricos, no resiste ningún análisis. La idea defendida por el sociólogo Eugenio Tironi y el investigador de mercado Roberto Méndez, a propósito de un artículo aparecido en The Economist, apunta a que Chile habría alcanzado un determinado umbral de modernidad gracias al aumento de los ingresos per cápita, lo que habría convertido a sus ciudadanos en individuos más exigentes y empoderados, así como en activos fiscalizadores de las actividades del gobierno y de los otros poderes del Estado.

Frente a esa “intuición” hay otra lectura que permite analizar el problema desde la anormalidad del sistema político chileno y su relación con algunos factores socio-económicos que inciden directamente en la perpetuación de las desigualdades sociales.

El determinante central de este nuevo ciclo de movilizaciones es la llegada de la derecha al poder y las oportunidades políticas que ofrece un gobierno poco receptivo a la voluntad popular y al diálogo con las fuerzas opositoras. El cambio de alineaciones políticas, la división de las elites, la difusión de las causas en las redes sociales, la acción colectiva y los nuevos marcos culturales que resuenan en la población chilena serían los factores que inciden en el clima de indignación y de permanente movilización (1). El escenario político post Concertación abrió un camino favorable a las movilizaciones que hizo posible la conexión de unidades contestatarias que antes estaban desconectadas (profesores, estudiantes, ecologistas, opositores a la derecha, defensores de una asamblea constituyente) y que las protestas alcanzaran un cierto grado de empatía o reconocimiento ciudadano, legitimándose ante una opinión pública que antes se mostraba escasamente receptiva de ellas. 


Contrapunto argentino | Alfredo Jocelyn-Holt

Estoy en Buenos Aires. Paseo y recorro a pie lo típico: el centro con sus teatros y librerías, el Barrio Norte, la Recoleta, Retiro, Palermo. La situación económica está mejor. Eso dicen, aunque cuesta medirlo entre tanta afluencia fenicia. Las tiendas de la Recoleta no tienen nada que envidiarles a las más conspicuas de Roma. Las señoras de visón paseando a sus yorkshire-terriers, frente al Hotel Plaza, podrían estar en el del Central Park de Nueva York; los señores de loden son idénticos a los del barrio Salamanca de Madrid (sí deben hasta pensar y rezar parecido).

Lo propiamente criollo es el contraste. El que, en estos mismos barrios cosmopolitas y lujosos, por la noche, cartoneros escarben la basura para  comer, o que indigentes se cobijen pegados a las vitrinas para entibiarse. Entiendo que sigue habiendo 14 millones de pobres en Argentina, y el país sin elecciones (le basta con primarias) es irrefrenablemente peronista. Izquierdoso-populista, mejor dicho, pero -para un chileno actual- una Argentina algo rara, sorprendentemente indulgente con estas inequidades. Diez años atrás, en pleno "corralito", Buenos Aires ardía con piqueteros, cacerolazos y saqueos, encapuchados y soldadesca, a caballadas y a pedradas por Corrientes, el Obelisco y la 9 de Julio.

Cormac McCarthy en un conflicto entre el nihilismo y la fe | Pablo Moscoso

El tipo es extrañamente solitario. Vive en algún lugar en medio del desierto de Nuevo México y no da entrevistas. Hasta hace poco sus fotos eran escasas, todas de otra época. Años 60 quizás. Candidato al Nobel de Literatura, Cormac McCarthy ha establecido una relación fecunda con el cine. Tres de sus libros han visto la pantalla grande -dos de ellos, No es país para viejos y La carretera, con gran éxito- y ahora su segunda obra de teatro, The Sunset Limited (2011), es llevada al cine bajo la dirección de Tommy Lee Jones, con el guión del propio escritor.

En sus novelas habla de desolación, de paisajes vacíos y personajes decadentes; de tipos rudos que parecieran estar más allá del bien y del mal. Siempre reserva, en estos páramos de polvos y nadas, una cierta grandeza a sus protagonistas, una solvencia moral que contrasta con los lugares que habitan. Sin embargo, en The Sunset Limited estos parámetros parecen diluirse. La amplitud de los paisajes de la adaptación de los hermanos Coen en No hay lugar para los débiles es reemplazada por un cuchitril ruinoso enclavado en algún lugar de Harlem, en la calle 155 con la Octava Avenida. 

21 ago 2011

¿Ignorancia o mala fe? | Alfredo Jocelyn-Holt

¿Qué sucedería si se llegara a probar que buena parte de lo que se ha estado discutiendo y exigiendo en los medios, patios de escuelas, universidades y en las calles, ya está reconocido en el ordenamiento institucional que nos rige? ¿Tendría sentido seguir protestando y con, además, estos niveles de bulla? Eso por un lado. Por el otro, ¿serviría insistir, con igual intransigencia, que no hay que dar el brazo a torcer? Por lo visto, quienes chillan algo logran. A su vez, quienes se emperran en lo de siempre, algo conservan. El lío es que con lógicas de ese tipo persistiremos en una guerra de desgaste y trinchera para rato.

De ahí que, como pocas veces antes, este sea el momento de los abogados. El "qué dice la ley" o bien, el "hagámosla cumplir". En cuyo caso, lo del lucro en la educación universitaria debiera ser cuestión zanjada. Porque lo inaudito no es que las universidades no puedan perseguir fines de lucro, sino que dicha regla, consagrada legalmente, se esquiva, atropella y no se honra. Ese el problema.

19 ago 2011

Entrevista al escritor Pascal Quignard | Cristián Warnken

Pascal Quignard fue un gran editor de Gallimard, mítica casa editorial francesa. Un día abandonó el mundo citadino y se autoexilió de París para escribir unos libros que escapan a los límites de los géneros literarios. Es músico y autor de Tous les matins du monde y La Haine de la musique. En este diálogo reflexiona sobre sus grandes pasiones: la música, el silencio, Dios, la naturaleza y el lenguaje. 


Vea la entrevista completa en este link: http://www.otrocanal.cl/?video=606

Entrevista al cineasta Raúl Ruiz | Cristián Warnken

En esta hora de diálogo, el cineasta Raúl Ruiz cuenta una historia escuchada cuando niño, desmenuza la “recta provincia” (Chile), da claves para “perderse” en sus películas y para entender y no entender su país de orígen, y relata su experiencia con la “décima” y la poesía.



Vea la entrevista completa en este link: http://www.otrocanal.cl/?video=500

7 ago 2011

Perspectivas históricas del movimiento social-ciudadano | Gabriel Salazar

La historia socio-política de Chile muestra que los movimientos ciudadanos, cuando han procurado ejercer la soberanía y el poder constituyente que les son inherentes, han sido reprimidos por ambas clases políticas (la militar y la civil), bajo acusación de “anarquismo” y “desquiciamiento del orden público”. Así ocurrió con el movimiento ciudadano que derribó la dictadura de O’Higgins en 1822 y redactó la Constitución Popular de 1828, pues fue aplastado por el golpe de Estado fraguado por Portales (civil) y Prieto (militar) en 1829. Lo mismo, el movimiento encabezado por los trabajadores (FOCH), los estudiantes (FECH) y los profesores (AGPCH), que en 1925 convocó a una Asamblea Popular Constituyente, fue traicionado en sucesión por los “caudillos” Alessandri Palma (civil) e Ibáñez del Campo (militar), que impusieron una Constitución Liberal que fue la antítesis de la propuesta por la ciudadanía.

5 ago 2011

La educación universitaria más cara del mundo | Marcel Claude

La salvaje represión a los estudiantes que se manifiestan contra la educación chilena encuentra sus raíces en el modelo económico planteado por Sebastián Piñera. Marcel Claude, economista y profesor de la Universidad de Chile en la Escuela de Economía asegura, en diálogo con Página/12, que este año el gobierno les va a entregar 35 mil millones de dólares a las compañías multinacionales que explotan cobre. Esa cifra representa tres veces el presupuesto para educación, doce veces el presupuesto en vivienda y siete veces el que se destina para salud. “Chile tiene la educación universitaria más cara del mundo, con un costo que representa el 72 por ciento del PBI per cápita”, asegura el especialista en desarrollo económico que lleva más de 40 conferencias dictadas en todo el país debatiendo con estudiantes y docentes sobre la crisis educativa.


¿Cuáles son las claves para entender este conflicto?


Toda la educación chilena está ordenada en torno de la lógica del lucro, ése es su eje central. El Banco Mundial señaló que cuando un estudiante se gradúa y sale al mercado laboral carga con un endeudamiento equivalente al 174 por ciento de su sueldo anual. Eso es una locura. Aunque un estudiante trabaje un año completo, todo el ingreso que gana tendrá que dejarlo en el banco. Se estima que cada estudiante se gradúa con una deuda promedio de 40 mil dólares.


Una de las críticas más fuertes de los estudiantes ha sido que este modelo aumenta las desigualdades sociales.


Los ricos estudian en las mejores universidades y los pobres en las peores condiciones, lo que incrementa las desigualdades con las que nacen. El 40 por ciento de los estudiantes que no termina la universidad queda endeudado y sin título. De los que terminan, el 60 por ciento no trabaja de lo que estudió. Esas son las cifras crudas y duras de la educación chilena.


¿Qué alternativas existen ante este paradigma neoliberal?


Tiene que constituirse un sistema público donde la educación sea un derecho asegurado por el Estado. Chile tiene los recursos para hacerlo.


¿Cómo analiza el presente del movimiento estudiantil?


Este movimiento es mucho más sólido que en cualquier otro momento de la historia posdictadura. Recorriendo el país pude observar que existe conciencia y un excelente nivel de reflexión política en todos los estudiantes. Eso despierta la esperanza real de construir un movimiento que vaya más allá de sus demandas. Los estudiantes han planteado la posibilidad de renacionalizar los recursos marinos, mineros y pesqueros. El 60 por ciento de los chilenos vive con un ingreso promedio inferior a un país como Angola. Ante este contexto, la gente toma conciencia de la situación y está despertando.


2 ago 2011

Mercaderes, empresarios y capitalistas | Gabriel Salazar y Alfredo Jocelyn-Holt

En este seminario, realizado en el Centro de Estudios Públicos de Santiago de Chile, los historiadores y profesores de la Universidad de Chile Gabriel Salazar y Alfredo Jocelyn-Holt analizan la trama principal del libro Mercaderes, empresarios y capitalistas. (Chile, siglo XIX), una investigación de 800 páginas que indaga en la confluencia de una lógica económica capitalista y un orden oligárquico sobre el cual se sostiene el orden político chileno de fines del siglo XIX.





El horizonte político de los movimientos sociales en el Chile actual | Gabriel Salazar

En este video, el historiador Gabriel Salazar analiza el devenir de los movimientos sociales que acontecen en Chile a la luz del proyecto desarrollista de mediados del siglo XX, la disolución del tejido social a causa del neoliberalismo, la crisis de representatividad del sistema político y el desmesurado fervor del Bicentenario.


1 ago 2011

Cuando Estados Unidos estuvo al borde de la disociación | Pablo Moscoso

Probablemente, cuando en 1835 Alexis de Tocqueville señaló que nada le había sorprendido "tanto como la igualdad de condiciones" que imperaba en Estados Unidos, difícilmente pudo imaginar que tal anhelo de equidad desembocaría, un cuarto de siglo después, en una de las guerras más cruentas de la época moderna, un Guernica en los solares del siglo XIX.

Entre estruendos y humaredas estalló en Fort Sumter, un 12 de abril de 1861, el cúmulo de tensiones que por décadas había tendido una cortina divisoria en ese país, y que enfrentó a los estados del sur, agrícolas y algodoneros, con la pujanza industrial y acerera del norte. Dos mundos disímiles que, finalmente, luchaban por la pervivencia o extirpación de la esclavitud. El resultado lo conocemos: tras cuatro años de sangrienta lucha, los sureños de la Confederación fueron derrota- dos, se restableció la unión y la esclavitud fue eliminada de todo el territorio norteamericano.

Venezuela sin Chávez | Moisés Naím

La mitad de la población venezolana tiene menos de 25 años. Esto significa que la mitad del país no ha conocido un líder distinto de Hugo Chávez, el jefe de Estado del hemisferio occidental que más tiempo lleva en el poder -12 años-. Chávez ha dejado claro que será candidato en las elecciones presidenciales de 2012, que su victoria es inexorable y que aspira a seguir mandando hasta 2031. Ahora, repentinamente, el cáncer amenaza estos planes.

La naturaleza exacta de la enfermedad de Chávez es un secreto, pero él mismo ha dado a entender que es grave. Esto ha desatado en Venezuela un conflicto político tan encarnizado como soterrado. No entre sus partidarios y la oposición, sino entre las distintas facciones del chavismo que lucharán por sucederlo en caso de que el comandante salga de la jugada. Estas pugnas son aún silenciosas porque los protagonistas se cuidan mucho de mostrar sus apetencias: es peligroso que Chávez los descubra maniobrando para reemplazarlo.

Rentabilidad y educación | Carlos García Gual

Cuando se habla, y se habla mucho, de la rentabilidad y se propone lo "rentable" como el objetivo de una empresa o el criterio para evaluar su validez, se piensa siempre en rentabilidad económica o comercial. Lo "auténticamente rentable" se define por producir un beneficio más o menos inmediato, que en último término puede evaluarse en dinero. Lo rentable redunda en "incrementar el producto bruto interno per cápita". No es que tan loable objetivo me parezca mal (sobre todo en momentos de crisis); pero tengo muchas dudas de que ese criterio económico deba convertirse en un fin último de la sociedad humana, o que sirva como criterio decisivo y pretexto válido para recortar la educación y la enseñanza en general. Sobre todo en las enseñanzas de más alto nivel, como las universitarias, como algunos políticos airean. Pero no voy a entrar aquí en una discusión a fondo de la cuestión, tan política como ética, que podría derivar en una inagotable polémica sobre medios y fines, valores humanos y presupuestos ideológicos. (La vida es breve y el asunto demasiado oscuro, como diría Protágoras). Me limitaré a destacar la inteligencia con la que trata el tema Martha Nussbaum en su reciente Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades.