Las protestas en Wall Street y en la Catedral de Saint Paul se parecen, escribió Anne Applebaum en el Washington Post, "en su falta de concentración, en su carácter incipiente y, sobre todo, en su negativa a vincularse con las instituciones democráticas existentes".
"A diferencia de los egipcios en la Plaza Tahrir", ella continúa, "con quienes los manifestantes de Londres y Nueva York se comparan abiertamente (y ridículamente), tenemos instituciones democráticas".
