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10 abr 2013

El devenir de la igualdad: una historia de lo político | Nicolás Ocaranza


En su famoso Discurso sobre el origen y fundamento de la desigualdad entre los hombres el filósofo ginebrino Jean-Jacques Rousseau planteaba que en la especie humana existen dos especies de desigualdad: “la primera, natural o física, porque ha sido establecida por la naturaleza, y que consiste en la diferencia de las edades, de la salud, de las fuerzas del cuerpo y de las cualidades del espíritu, o del alma; y otra, que puede llamarse desigualdad moral o política, porque depende de una suerte de convención que ha sido establecida, o por lo menos autorizada, por el consentimiento de los hombres. Ella consiste en los diferentes privilegios que algunos gozan en perjuicio de otros, como el ser más ricos, más respetados, más poderosos que ellos, o incluso hacerse obedecer”. Estas reflexiones, publicadas en 1755 en medio del ancien régime, devienen tan contemporáneas como la persistencia de la desigualdad en las nuevas estructuras de las sociedades democráticas.

22 ene 2013

La odisea de Albert Hirschman | Jeremy Adelman


La vida de Albert Hirschman puede verse como una parábola de los horrores y esperanzas del siglo XX. Hirschman nació en Berlín en 1915 y a principios de 1933 huyó con el ascenso de Hitler y la trágica muerte de su padre. Podría decirse que el fin de la adolescencia cerró la puerta al sueño de un niño, un sueño encarnado en el espíritu de tolerancia, experimentación y reforma que asociamos con la República de Weimar. Pero no fue así. El amor a Goethe y la dedicación a la lucha y la comprensión de los valores cosmopolitas de su república muerta acompañaron a Hirschman toda la vida.

5 nov 2012

La sociedad de los iguales | Entrevista a Pierre Rosanvallon (José María Ridao)


Con La sociedad de los iguales (RBA), el pensador Pierre Rosanvallon (Blois, 1948) propone recuperar el papel central que la igualdad tuvo en la teoría y la práctica políticas hasta finales del siglo XX. Rosanvallon ocupa desde 2001 la cátedra de Historia de la política moderna y contemporánea en el Collège de France y, al tiempo, es director de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales. Intelectual afín al Partido Socialista francés y obsesionado por las formas de repensar la democracia —no en vano a este fin creó en 2002 un “taller intelectual” denominado La República de las Ideas—, en su nueva obra aborda cómo la caída del sistema comunista, por un lado, y la revolución conservadora encabezada por Margaret Thatcher y Ronald Reagan, por otro, desplazaron el centro de interés hacia la eficiencia en la gestión económica, que se identificó con el funcionamiento de los mercados desregulados. La abundancia que se generaría haría irrelevante la preocupación por la igualdad.

“Las redes sociales no harán la revolución” | Entrevista al antropólogo Marc Augé (Mónica Andrade)


Futuro es el título del libro de Marc Augé que Adriana Hidalgo Editora acaba de publicar en la Argentina. Allí, el antropólogo francés ofrece una visión menos pesimista de lo que cabría esperar en estos “convulsos tiempos de crisis” y propone el modelo científico como única vía para construir una sociedad en la que la meta sea el conocimiento. Augé conjuga ciencia y futuro para combatir los miedos que nos atenazan y nos hacen vivir en un eterno presente. 


Después de acuñar términos como sobremodernidad y no lugar, defiende la búsqueda de la verdad para dominar el porvenir y dar sentido a la vida. 

Infatigable viajero por Africa y América Latina, vive ahora en París y da continuos saltos a Italia, donde ha publicado primero su última obra. Los avances tecnológicos, la construcción de la identidad individual y colectiva y el papel de la educación en el progreso de la humanidad son los ejes de la conversación que mantuvimos con él en el Jardin de Plantes parisino. Su pensamiento fluye entre breves disquisiciones mientras continúa interrogándose por las cuestiones fundamentales del hecho humano.

8 oct 2012

El precio de la desigualdad | Joseph Stiglitz

A los estadounidenses les gusta pensar en su país como una tierra de oportunidades, opinión que otros en buena medida comparten. Pero aunque es fácil pensar ejemplos de estadounidenses que subieron a la cima por sus propios medios, lo que en verdad cuenta son las estadísticas: ¿hasta qué punto las oportunidades que tendrá una persona a lo largo de su vida dependen de los ingresos y la educación de sus padres?
En la actualidad, estas cifras muestran que el sueño americano es un mito. Hoy hay menos igualdad de oportunidades en Estados Unidos que en Europa (y de hecho, menos que en cualquier país industrial avanzado del que tengamos datos). Esta es una de las razones por las que EE UU tiene el nivel de desigualdad más alto de cualquiera de los países avanzados. Y la distancia que lo separa de los demás no deja de crecer. Durante la "recuperación" de 2009 y 2010, el 1% de los estadounidenses con mayores ingresos se quedó con el 93% del aumento de la renta. Otros indicadores de desigualdad (como la riqueza, la salud y la expectativa de vida) son tan malos o incluso peores. Hay una clara tendencia a la concentración de ingresos y riqueza en la cima, al vaciamiento de las capas medias y a un aumento de la pobreza en el fondo.

5 sept 2012

La mano que agarra | Peter Sloterdijk

Para dimensionar la magnitud sin precedentes que el Estado democrático moderno ha alcanzado en Europa, es necesario recordar el parentesco histórico entre dos movimientos que surgieron junto con tal Estado: el liberalismo clásico y el anarquismo. Ambos movimientos estaban motivados por la hipótesis errónea de que el mundo se dirigía hacia una era de debilitamiento del Estado. Mientras que el liberalismo quería un Estado mínimo que guiara a los ciudadanos de un modo casi imperceptible —permitiéndoles dedicarse a sus negocios en paz—, el anarquismo propendía la muerte total del Estado. Impulsaba a ambos movimientos una esperanza típica del siglo XIX europeo: que el saqueo del hombre por el hombre no tardaría en llegar a su fin. En el primer caso, esto resultaría de la eliminación de la explotación por parte de las clases improductivas, es decir, la abolición de la nobleza y el clero. En el segundo caso, la clave era reorganizar las clases sociales tradicionales en grupos pequeños que consumirían lo que ellas mismas producirían. Pero la historia política del siglo XX —y no sólo en sus extremos totalitarios—, resultó desagradable tanto para el liberalismo clásico como también para el anarquismo. El Estado democrático moderno se transformó gradualmente en un estado deudor, dentro del espacio de un siglo en que hizo metástasis, para terminar convirtiéndose en un colosal monstruo- uno que respira y escupe dinero. 


Las desagradables verdades de un intelectual: Tony Judt y su última mirada al siglo XX | Pablo Moscoso


"Bueno, ya sabes, la reputación de Casandra es bastante conocida. No es tan malo luchar hasta el final para contar una verdad desagradable". Esta frase, que Tony Judt estampa en las últimas páginas, ayuda a entender el sentido de este libro improbable pero fantástico. En efecto, Pensar el siglo XX, es un libro extraño, difícil de catalogar. Mezcla "de historia, una biografía y un tratado de ética" –sí, esa cosa de la que ya pocos hablan–, discurre en forma de diálogo entre dos historiadores, Tony Judt y Timothy Snyder, académico de Yale especialista en Europa del Este. Probablemente hoy en día Tony Judt –un calvo de gafas que en la foto de la solapa se lo ve de lo más sonriente–, deba su fama más a la enfermedad neurológica degenerativa que lo paralizó hasta causarle la muerte, que a Postguerra, su obra monumental y definitiva.

Europa y el malestar en las ideas políticas | Mark Lilla





























I.

Leo Strauss señala, en algún lugar de sus escritos, que el problema judío viene a ser, de manera condensada, el problema político. Este señalamiento cargado de malicia llevaba el fin de invitar a dos tipos de reflexión. Uno, el más evidente, concierne al destino histórico de los judíos, desde las edades bíblicas, pasando por la diáspora y el establecimiento del Estado de Israel. El otro, menos evidente, se refiere a las luces que el judaísmo como hecho social arroja sobre nuestra comprensión más general de la política. Strauss tenía en mente lo que llamó el "problema teológico-político", que él veía como la tensión inevitable entre la autoridad política y la revelación. Sin embargo, el problema judío es importante también en otro sentido. Pues la forma en que las naciones o civilizaciones se las ven con la existencia de los judíos puede revelar, en ciertas coyunturas históricas, padecimientos políticos cuyas causas poco o nada tienen que ver con el judaísmo en sí. En ciertos periodos, el hecho de que se agudice el problema judío no es más que el síntoma de un malestar más profundo en la vida y las ideas políticas.

Por un cambio de rumbo en la política europea | Jurgen Habermas, Peter Bofinger, Julian Nida-Rümelin


La crisis del euro refleja el fracaso de una política carente de perspectiva. Al Gobierno alemán le falta el valor para superar un status quo que se ha hecho insostenible. Esa es la causa de que, a pesar de amplios programas de rescate y cumbres sobre la crisis que a estas alturas ya son casi incontables, la situación de la Eurozona haya empeorado continuamente a lo largo de los dos últimos años. Sobre Grecia, tras la debacle económica, pende la amenaza de la salida del euro, que iría vinculada a una imprevisible reacción en cadena en el resto de los Estados miembros. Italia, España y Portugal han caído en una grave recesión que constantemente empuja al alza el paro. El desfavorable desarrollo coyuntural de los países con problemas empeora la situación —de todos modos inestable— de la banca, y la creciente inseguridad respecto al futuro de la unión monetaria hace que los prestamistas cada vez sean más reacios a conceder crédito a los países con problemas. Los intereses crecientes de la deuda pública, pero también la difícil situación económica, dificultan a su vez los procesos de consolidación, que en cualquier caso no son sencillos.

4 jun 2012

Postguerra. Una historia de Europa desde 1945, de Tony Judt | Nicolás Ocaranza


Abordar la historia contemporánea o del presente de las cosas presentes -como precisó San Agustín en sus Confesiones- no es una opción fácil para ningún historiador, principalmente porque exige ocuparse de procesos que permanecen incompletos y de acontecimientos recientes cuyos resultados son a veces inciertos. Narrar la historia europea del siglo XX no sólo requiere hacerse cargo de la memoria y del olvido,[1] como preferentemente lo exige el análisis del presente de las cosas pasadas, sino también articular un punto de vista a partir del cual observar y analizar los procesos más problemáticos.


El siempre polémico historiador Timothy Garton Ash, uno de los referentes intelectuales en el debate sobre el estudio de la historia del tiempo presente, explica que escribir sobre los acontecimientos políticos contemporáneos demanda grandes habilidades a los historiadores, quienes deben desplazarse por terrenos siempre movedizos y cambiantes.[2] Muy frecuentemente, sus complicidades y dependencias del poder político les impide ver lo que se oculta detrás del bosque; como efecto, sus interpretaciones no son más que un mero reflejo de sus cegadas pasiones mientras que el pasado se convierte en un material de utilidad política.[3] Pero también algunos gobernantes europeos han realizado un esfuerzo sistemático por cooptar la historia para luego convertirla en una verdad oficial servil a los intereses de la razón de estado. Entre los años 2005 y 2008, por ejemplo, varios países de la Unión Europea promovieron una serie de iniciativas legislativas para criminalizar el pasado. Connotados historiadores como Eric Hobsbawm, Jacques Le Goff, Pierre Nora, Carlo Ginzburg, Marc Ferro, Paul Veyne y Timothy Garton Ash alzaron la voz ante una política que no pretendía otra cosa sino instaurar una censura intelectual a través de la imposición de una moral retrospectiva de la historia. La defensa de una libertad histórica que se oponía a una memoria oficial, sacó a flote la acertada reflexión orwelliana sobre el control del pasado. Desde ese entonces, la historia de la Europa contemporánea, como se puede observar en un rápido vistazo a las llamadas “leyes sobre la memoria”, permanece anclada en un complejo debate que no disocia a la ética de la historia ni a ésta de la política.

18 may 2012

No nos salvarán con viejos métodos | Timothy Garton Ash


Hace unos días hablé ante un público formado sobre todo por jóvenes europeos en una pequeña, antigua y deliciosa ciudad holandesa que está empezando a sentir cierta inquietud por el sitio que ocupará en los libros de historia. Se trata de Maastricht.
Al repasar la historia de cómo se negoció el Tratado de Maastricht que desembocó en la eurozona actual, me encuentro con una lección fundamental. El marco de las políticas económicas europeas ha cambiado por completo en los últimos 20 años, pero la manera de decidir esas políticas, no.

8 may 2012

La democracia incumple su espíritu | Entrevista a Tzvetan Todorov por Juan Cruz


Tzvetan Todorov nació en Sofía, Bulgaria, en 1939, vive en Francia desde 1963 y es un gran lingüista que en las últimas décadas se ha dedicado a mirar heridas sobre las que el mundo se pregunta poco. Ahora le ha tocado hurgar en la democracia: ¿es tan buena como parece?, ¿hace siempre el bien?, ¿no será que disfraza de bien el mal en ocasiones? ¿Se siente legitimada, como Napoleón, para causar los desastres de la guerra que invoca Goya (sobre el que ha escrito un libro) en nombre de la ilustración democrática que predica? El libro en el que lanza estas preguntas es Los enemigos íntimos de la democracia (Galaxia Gutenberg) y produce desasosiego. Todorov se muestra ahí como si estuviera descubriendo ángulos oscuros en un cuarto en el que advierte que el mejor juguete está roto. Y actúa como el niño del cuento El rey desnudo.

22 abr 2012

El suicidio económico de Europa | Paul Krugman

La semana pasada, The New York Times informaba de un fenómeno que parece extenderse cada vez más en Europa: los suicidios “por la crisis económica” de gente que se quita la vida desesperada por el desempleo y las quiebras de las empresas. Era una historia desgarradora, pero estoy seguro de que yo no era el único lector, especialmente entre los economistas, que se preguntaba si la historia principal no será tanto la de las personas como la de la aparente determinación de los líderes europeos de cometer un suicidio económico para el continente en su conjunto.

29 mar 2012

¿Qué aflige a Europa? | Paul Krugman

Las cosas están fatal en Lisboa, Portugal, donde el desempleo se ha disparado por encima del 13%. Las cosas están todavía peor en Grecia, Irlanda, y podría decirse que también en España, y Europa en su conjunto parece estar volviendo a caer en la recesión. ¿Por qué se ha convertido Europa en el enfermo de la economía mundial? Todo el mundo sabe la respuesta. Por desgracia, la mayor parte de lo que la gente sabe no es cierto, y las historias falsas sobre las tribulaciones de Europa están contaminando nuestro discurso económico.

17 feb 2012

De Atenas a Abu Simbel | Juan Goytisolo

He leído con vivo interés el artículo de Félix de Azúa, Perder lo que nunca fue nuestro (El País, 3-1-2012), a propósito de las reflexiones que suscitó su reciente visita al British Museum: el contraste del desinterés del público por los mármoles de Egin con la presencia ruidosa de docenas de jóvenes que curioseaban y reían en torno a las estatuas de Isis, Osiris e Ibis en la sección consagrada al arte faraónico. Tratándose de quienes disfrutaban a su modo de su cercanía física a los dioses y momias nilóticos, no dudo de que el mercado creado por la explotación de éstos como un parque temático por la industria audiovisual incitara a jóvenes y menos jóvenes a esta visita alborozada sin guía ni Baedeker en mano por las salas del venerable museo. La disparidad que señala es en efecto llamativa y la reflexión melancólica que la acompaña -"¿No es un extraño y desolado destino el de Grecia, origen, según se dice, de Occidente? ¿Arranque de la democracia occidental? ¿Milagro del Logos que borró de un chispazo la superstición arcaica? ¿Primer paso en la implacable marcha hacia la libertad de los pueblos soberanos?"- expresa una incuestionable verdad. La gran epopeya, el teatro, el pensamiento filosófico, el germen de las sociedades democráticas de los dos últimos siglos proceden de Hélade. Y muy oportunamente, el autor evoca a este respecto el hermosísimo poema Archipiélago de Friedrich Hölderlin, que yo leí en inglés y, en cuanto pueda, releeré en español, en hexámetros, como en el original alemán, gracias a la traducción de Helena Cortés. Tanto en el plano literario, como en el del pensamiento y en el político, Europa no sería lo que es sin su matriz helena.

Una Alemania europea en una Europa alemana | Timothy Garton Ash

En 1953, el novelista Thomas Mann exhortó a un público de estudiantes en Hamburgo a luchar "no por una Europa alemana sino por una Alemania europea". El apasionado llamamiento se repitió sin cesar en la época de la unificación. Hoy nos encontramos con una variante que pocos habían predicho: una Alemania europea en una Europa alemana.

La república berlinesa de Angela Merkel es una Alemania europea, en el rico sentido positivo en el que el gran novelista empleaba el término. Es libre, civilizada, democrática, se rige por las leyes y tiene conciencia social y ecológica. No es perfecta, ni mucho menos, pero es tan buena como cualquier otro gran país de Europa, y la mejor Alemania que ha existido jamás.

3 ene 2012

Depresión y Democracia | Paul Krugman


Ha llegado la hora de empezar a llamar a la actual situación por su nombre: depresión. Es verdad que no es una réplica exacta de la Gran Depresión, pero esto no sirve de mucho consuelo. El paro, tanto en Estados Unidos como en Europa, sigue siendo desastrosamente alto. Los dirigentes y las instituciones están cada vez más desprestigiados. Y los valores democráticos están sitiados.

En cuanto a esto último, no estoy siendo alarmista. Tanto en el frente político como en el económico, es importante no caer en la trampa del "no tan malo como". No se puede considerar aceptable el paro elevado simplemente porque no haya alcanzado las cotas de 1933; las tendencias políticas no son buena señal y no deben tolerarse por el mero hecho de que no haya ningún Hitler a la vista.

Hablemos, en concreto, de lo que está pasando en Europa (no porque todo vaya bien en Estados Unidos, sino porque no todo el mundo comprende la gravedad de los acontecimientos políticos europeos).

2 ene 2012

Colonos | Alejandro Zambra

No conozco a un mejor contador de historias que Leonardo Sanhueza. Pensé esto por primera vez en un momento muy temprano de nuestra amistad, al calor de largas conversaciones, hace una porrada de años. De más está decir que eran reuniones generosamente regadas y que, a cierta hora de la noche, para la mayoría de nosotros era imposible mantener siquiera el simulacro de un diálogo, con excepción de Leonardo, quien asombrosamente conservaba la lucidez, de manera que entre el humo y el alcohol persistía el encanto de la conversación, aunque uno de los interlocutores, casi siempre yo, apuntara solamente unos monosílabos ladeados, casi horizontales.

Algunos años después ese aspecto hasta entonces privado de la personalidad de Sanhueza emergió en las crónicas que empezó a escribir en la página de Cultura de Las Ultimas Noticias. Colonos, el libro de poemas que acaba de publicar, a mi parecer marca el encuentro entre el poeta y el cronista, que no estaban necesariamente separados, pero que aquí son uno y el mismo. Lo primero que recordé cuando leí Colonos fue esa desencantada conferencia en que Borges lamenta que la palabra poeta haya sido dividida en dos: que ahora el que canta y el que cuenta, el que expresa sentimientos y el que les da una perspectiva, sean dos sujetos casi irreconciliables. Entiendo que hace 10 años Leonardo concibió el proyecto del que Colonos es el primer resultado visible, y que alude a la épica, o parte de un deseo de restitución similar al que manifestaba Borges en aquella conferencia: volver a narrar y a cantar, y en este caso nada menos que el origen.

15 jun 2011

Repensar la justicia social, entrevista a François Dubet | Hector Pavon (Revista Ñ)

Hay un mito que sostiene que para combatir la pobreza, la inequidad y la desigualdad hay que lograr un sistema que genere igualdad de oportunidades para todo el mundo. En esta entrevista, el sociólogo de l'EHESS François Dubet, alerta contra esta “trampa”. De un modo u otro subraya el hecho de que es casi imposible que, en igualdad de condiciones, pobres y ricos logren un mismo objetivo y que genera en consecuencia “una lucha de todos contra todos”. Dubet propone y defiende, por contrapartida, “el modelo de las posiciones” al que se refiere en su libro Repensar la justicia social. Contra el mito de la igualdad de oportunidades y que aquí explica. En este diálogo habla de la situación de desigualdad individual y global de las personas.

26 feb 2011

Algo va mal: las últimas reflexiones políticas de Tony Judt | Pablo Moscoso

En 1919, en medio de las ruinas de la Europa decimonónica, el historiador holandés Johan Huizinga supuso que "cada época suspira por un mundo mejor y que cuanto más profunda es la desesperación causada por el caótico presente, tanto más íntimo es ese suspirar". Hoy en día, sin embargo, este adagio probablemente esté frustrado por un presente que, para muchos, proyecta una imagen triunfal, omnímoda. 

A contrapelo de esta autocomplacencia, Tony Judt en Algo va mal se propone resucitar este acto en apariencia tan trivial de anhelar un mundo mejor, preguntándose "¿por qué nos resulta tan difícil imaginar otro tipo de sociedad?". Nacido en Inglaterra, Judt desarrolló su carrera profesional en Estados Unidos y es autor de Postguerra, sin ambages, uno de los libros de historia más descollantes que se han escrito en el último tiempo. Murió en agosto de 2010 víctima de una esclerosis que lo tenía totalmente paralizado.