Este fragmento se encontró inacabado entre sus papeles;
el autor no tuvo tiempo de darle la última mano;
pero los primeros pensamientos de los grandes maestros
merecen ser conservados para la posteridad,
como los esbozos de los grandes pintores.
pero los primeros pensamientos de los grandes maestros
merecen ser conservados para la posteridad,
como los esbozos de los grandes pintores.
ENCICLOPEDIA (1757), TOMO VII*
Gusto y Justicia han sido entendido(a)s a veces conjunta y a veces separadamente. Separada, cuando la experiencia estética ha sido considerada una cuestión muy personal, una mera experiencia, lo que comúnmente se llama “una cuestión de gustos”, y, entonces, el examen de “justicia” no es admitido; es tenido por extraño, pretencioso e incluso violento a propósito de la posición única e irrepetible, esa perspectiva tan válida como muchas otras que saturan el universo de los pareceres. No tiene sentido juzgar en esta versión al objeto ni al gusto más allá del mero gusto.
Conjuntamente se entiende a la Justicia y al Gusto, en cambio, cuando lo que se llama “el buen gusto” es considerado, en justicia, precisamente un asunto de justicia por cuanto a través de un juicio estético juzgamos el gusto propio o el ajeno, o bien, por medio de la sofisticación de ese gusto logramos un consenso del gusto, el cual es apreciado como un verdadero universo en el que todas sus perspectivas se han puesto finalmente de acuerdo.
