Mostrando entradas con la etiqueta Occupy Wall Street. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Occupy Wall Street. Mostrar todas las entradas

29 mar 2012

Entrevista a Jacques Rancière | Paula Corroto

Discípulo de Louis Althusser, Jacques Rancière (Argel, 1940) es uno de los filósofos contemporáneos que más ha reflexionado sobre la ideología, la lucha de clases y la igualdad. Participó en el Mayo del 68 y escribió junto a su maestro Para leer El Capital. Ahora, la editorial Clave Intelectual acaba de publicar Momentos políticos, una selección de los artículos que escribió entre 1977 y 2009 en los que analiza cuestiones tan diversas como la guerra de Irak, la contrarrevolución intelectual que ha transformado la sociedad y la situación de las ideas comunistas.

¿Estamos viviendo en Europa un "momento político"? ¿Cómo describiría usted este momento?

Yo preferiría decir que se dan las condiciones para un momento así en la medida en que nos hallamos en una situación donde cada día se hace más evidente que los estados nacionales sólo actúan como intermediarios para imponer a los pueblos las voluntades de un poder interestatal, a su vez estrechamente dependiente de los poderes financieros. Un poco en todas partes de Europa, los gobiernos, tanto de derechas como de izquierdas, aplican el mismo programa de destrucción sistemática de los servicios públicos y de todas las formas de solidaridad y protección social que garantizaban un mínimo de igualdad en el tejido social. Un poco en todas partes, pues, se revela la oposición brutal entre una pequeña oligarquía de financieros y políticos, y la masa del pueblo sometida a una precariedad sistemática y desposeída de su poder de decisión, tal y como ha puesto espectacularmente de manifiesto el asunto del referéndum previsto e inmediatamente anulado en Grecia. Por lo tanto se dan, es cierto, las condiciones de un momento político, es decir, de un escenario de manifestación del pueblo frente a los aparatos de dominación. Pero para que tal momento exista, no basta con que se dé una circunstancia: es asimismo necesario que esta sea reconocida por fuerzas susceptibles de convertirla en una demostración, a la vez intelectual y material, y de convertir esta demostración en una palanca capaz de modificar la balanza de fuerzas modificando el propio paisaje de lo perceptible y lo pensable.

1 nov 2011

La lucha por la “democracia real” en el corazón de Occupy Wall Street | Michael Hardt & Antonio Negri

Las manifestaciones bajo la bandera de Occupy Wall Street hacen eco en tanta gente, no sólo porque dan voz a un sentimiento generalizado de injusticia económica, sino también, y quizás más importantemente aún, porque expresan descontentos y aspiraciones políticas. Al extenderse las protestas desde el Bajo Manhattan hasta ciudades y pueblos de todo el país, éstas han dejado en claro que la indignación contra la avaricia corporativa y la desigualdad económica es real y profunda. Pero, al menos igualmente importante es la protesta contra la falta—o el fracaso—de la representación política. No es tanto una cuestión de si tal o cual político o tal o cual partido es ineficaz o corrupto (aunque eso también es cierto) sino de si el sistema de representación política en general resulta ya insuficiente. Este movimiento de protesta podría, y quizás debe, transformarse en un verdadero proceso constituyente democrático.

El fantástico éxito de ‹‹Occupy Wall Street›› | Immanuel Wallerstein

El movimiento Ocupa Wall Street —hasta ahora es un movimiento— es el acontecimiento político más importante ocurrido en Estados Unidos desde las revueltas de 1968; es descendiente directo o continuador de esas revueltas.
  
Por qué empezó en Estados Unidos en el momento que empezó —y no tres días, tres meses, tres años antes o después— nunca lo sabremos a ciencia cierta. Las condiciones estaban ahí: crecientes penurias económicas no sólo para los verdaderamente asolados por la pobreza sino también para un segmento cada vez mayor de trabajadores pobres (alguna vez conocidos como “clase media”); exageraciones increíbles (explotación y codicia) del 1% más rico de la población estadounidense (“Wall Street”); y el ejemplo de furibundas manifestaciones alrededor del mundo (la “Primavera Árabe”, los indignados españoles, los estudiantes chilenos, los sindicatos de Wisconsin y una larga lista de otros). No importa realmente cuál fue la chispa que inició el fuego, sino que ha comenzado.