12 sept. 2006

Música de inspiración poética | Nicolás Ocaranza


Vinicius de Moraes con María Creuza y Toquinho
Radoszynski producciones y Random Records. 2002. 51 minutos.

En la historia de la música popular son pocos los compositores capaces de traspasar la barrera del lugar común. Vinicius de Moraes es uno de esos personajes excepcionales que no solo logra plasmar en la creación artística un sello particular que lo distingue sino que también lo consagra para la posteridad. 

Las letras y composiciones de Vinicius de Moraes poseen una actualidad que trascienden las modas estéticas y convencionalismos musicales y como si ello no fuera suficiente para considerarlo un gran aporte para la historia de la música latinoamericana y universal, también es capaz de acomodarse tanto en la inspiración poética de las letras como en la composición de ritmos tan complejos como la fusión entre samba, jazz y trova.

El disco titulado Vinicius de Moraes con María Creuza y Toquinho fue grabado el año 1970 en “La Fusa”, un café concert de ambiente informal en el que Vinicius buscaba rescatar una atmósfera bohemia y de cordialidad. Eso se puede advertir fácilmente en los diálogos de los músicos que preceden al inicio de algunas canciones o en la lúdica obertura del disco con una versión de samba bahiana alusiva al futbol y al carnaval. 

A continuación el giro es total, pues la melancólica voz de María Creuza cede el paso a los arpegios de la guitarra de Toquinho y a la pastosa voz de Vinicius en una clásica versión de A Felicidade. La siguiente canción es Tomara, balada de ritmos bossa en la que confluyen las voces en una pausada intimidad. En el quinto track el pulso aumenta en una rítmica versión de Lamento no morro, composición de Jobim y Vinicius de Moraes. 

Como en todo disco carioca no podía estar ausente una versión de la Garota de Ipanema, que pese a ser una de las canciones más grabadas de la historia musical de Brasil ofrece en este caso la triangulación de Toquinho, Creuza y de Moraes, y además posee un excelente arreglo para guitarra y voces.

A partir de Samba em Preludio, con letra de Vinicius de Moraes y música de Baden Powel, el disco toma un camino distinto, como su misma letra lo dice, la saudade inunda la música y la poesía que habla de amores perdidos, lugares evocados y tristezas eternas. Los arpegios de Toquinho adquieren un protagonismo inolvidable en Valsa da Tunisia, rememorando los influjos moriscos, flamencos e hispanos a través de un diálogo de cuerdas que transportan a desérticos lugares y despiertan desconsoladas letanías. Un monólogo de cuerdas inolvidable para los paladares más exquisitos.

María Creuza también merece un lugar aparte en Eu sei que vou te amar, una de las canciones más bellas escritas por Vinicius de Moraes. Mientras la voz de Creuza entona un tenue murmullo los versos de Vinicius destellan palabras de ausencia y de amor desesperado. Sin duda este es un clásico del bossa nova que no pasará inadvertido en esta memorable versión. En Minha Namorada, lo mejor de la trova de Vinicius sale a la luz acompañada por la sutil guitarra de Toquinho y la doliente voz de Creuza. Finalmente, una balada en donde tres voces entonan un clásico como Se todos fossem iguais a você, da término a un disco que rescata lo mejor de la creación de un músico-poeta como de Moraes, quien unido a la magistral voz de una de las mejores intérpretes de la música brasileña como María Creuza y a uno de los músicos más connotados del bossa nova como Toquinho, logra el anhelo de todo artista verdadero: trascender en el tiempo. 
A pesar de los años que han pasado desde la grabación de este disco, la música que en él se guarda mantiene una actualidad que muchos quisieran tener.
Nicolás Ocaranza

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