5 nov. 2012

"La capucha es el rostro del pueblo" | Alfredo Jocelyn-Holt

La consigna que me sirve de título corresponde a un rayado callejero afuera de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile que quedara tras el paso de una de las tantas marchas estudiantiles a que se nos tiene acostumbrados. Seguramente proviene de la misma mano detrás de otros excesos verbales -“Somos la Jungla”, “Caos Sosial” (sic)- y de un sinnúmero de actos violentos por todos conocidos.


El que estos rayados anónimos se sitúen fuera del campus Beauchef podría hacernos pensar -seamos generosos- que quienes llaman a estas manifestaciones están exentos de responsabilidad. Así y todo, ¿también debemos librar de responsabilidad a la comunidad académica que acepta que se exhiban murales y “animitas”, de dudoso valor estético e ideológico, que ensalzan a estos “encapuchados” y a la vía armada (v. gr. una mujer-metralleta y un “con amor y rabia los recordaremos”) en el patio central de otro de los campus de la misma universidad? Aludo a la Facultad de Filosofía y Humanidades, en el campus Juan Gómez Millas.

Es que, más grave aún, en esta facultad, la semana pasada, un profesor fue brutalmente agredido por encapuchados. Sufrió un intencional botellazo con pintura, quebrándole la nariz y comprometiendo un ojo. Amenazaron con matarlo y, no menos desafiantes, vociferaron que incendiarían la facultad. Auto y acompañantes rumbo a la clínica fueron también atacados.

Consternación y condenas no han faltado. Ello no obstante, algunos académicos culpan a Carabineros, apostados afuera del recinto, por no interceder. Académicos que, seguro, serían los primeros en repudiar cualquier atropello de la supuesta “autonomía” territorial. Por su parte, grupos anarquistas en sus blogs han tildado al profesor de colaboracionista porque habría tratado de impedir a los “capuchas”, de ahí que “no se la sacara barata”; “quienes quieren actuar como policías han de ser tratados como tales… ya sabemos qué hacer con esos hombrecillos”, proclama el blog.

Encapuchados, barricadas, vandalismo, quema de buses y enfrentamientos periódicos con Carabineros no son ninguna novedad en Gómez Millas. Se ha asaltado depósitos de libros para luego quemarlos. Autoridades han sido amenazadas de muerte. Profesores que objetan estas prácticas han sido “funados” por redes sociales; a otros se les insulta en la cara. Tengo entendido (o si no corríjanme) que ningún alumno ha sido sumariado y expulsado por estos actos. Al contrario, autoridades suelen negar la participación de universitarios, lo cual contradice lo que otros académicos (ninguno reaccionario) afirman en privado. Y, bueno, sí, están también las “animitas” y un ubicuo espantapájaros encapuchado (ángel guardián) que recién mencionábamos.

Unos “memoriales” cuyo sustento ideológico hemos de entender como ¿exógeno, extra académico?; o más torcido el argumento, ¿puramente “académico”? ¿Nadie de “adentro” permite, fomenta, celebra, este clima y sesgo ultrista? ¿Nadie alberga la esperanza y convicción de que la Universidad de Chile puede, debe, convertirse, gracias a esta coyuntura convulsionada en la que estamos, en una institución puramente “popular”, y este campus en su vanguardia más de punta? La celebración del “capucha” comprometido, hasta ayer, seguía donde mismo.

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