18 may 2012

No nos salvarán con viejos métodos | Timothy Garton Ash


Hace unos días hablé ante un público formado sobre todo por jóvenes europeos en una pequeña, antigua y deliciosa ciudad holandesa que está empezando a sentir cierta inquietud por el sitio que ocupará en los libros de historia. Se trata de Maastricht.
Al repasar la historia de cómo se negoció el Tratado de Maastricht que desembocó en la eurozona actual, me encuentro con una lección fundamental. El marco de las políticas económicas europeas ha cambiado por completo en los últimos 20 años, pero la manera de decidir esas políticas, no.

14 may 2012

Los 5 de mayo | Mauricio Tenorio Trillo

A fines del siglo XIX el 5 de mayo era una celebración de mexicanos en Texas, Nuevo México o California; ecos aquellos de la paulatina canonización cívica de Juárez y Zaragoza y de ese momento poblano en que México creyó merecer el respeto del mundo. Ese día honraban a su México, al mismo de Juárez, y a su Estados Unidos, el republicano, el de Lincoln, aliado de don Benito. Otra cosa es el 5 de mayo del siglo XXI en Estados Unidos. A partir de la década de 1990 el “cincou de maio” se ha convertido en una fiesta tan estadunidense como el 4 de julio o el día de San Patricio o el día de Acción de Gracias. Poco tiene que ver ya con Juárez, Zaragoza o Puebla porque ya ni siquiera es cosa sólo mexicana. Ahora es el día en que lo celebrado vira en los celebradores: no mexicanos, sino “latinos” que, al celebrar, se transforman en lo celebrado: “latinos” actuando el papel étnico-cultural que les corresponde en una cultura política que exige identidad y marca étnica. 5 de mayo y en la Casa Blanca el presidente en turno come tacos y burritos. Fiesta, pues, de la “diversidad”, narcisismo de creerse “multi” ante el mítico espejo de sempiternas identidades étnicas.

Una historia violenta: la biografía de Jerusalén, la Ciudad Santa | Pablo Riquelme Richeda


En Jerusalén al interior del muro, uno de sus óleos más conocidos, el checoslovaco Ludwig Blum compuso hacia 1930 una vista del casco antiguo de la ciudad. Destacan tres templos: la sinagoga Hurva, en el corazón del barrio judío; la iglesia del Santo Sepulcro, en el lugar donde habría resucitado Jesucristo, y en el Monte del Templo, la islámica Cúpula de la Roca, edificada sobre la piedra fundadora del Templo de David. En una imagen, el pintor sintetizó la crónica de Jerusalén. 

10 may 2012

Las democracias pueden detener a los depredadores financieros: Argentina y Bolivia están mostrando cómo | Richard Drayton

Mientras Europa fuerza todavía más privatizaciones en Grecia y España bajo el orwelliano nombre de "liberalización", en 2012 América Latina está desafiando la visión ortodoxa de que lo privado es siempre mejor que lo público. El 1 de mayo Bolivia confiscó la compañía española que controlaba su red eléctrica, poco después de que Argentina, el 14 de abril, renacionalizó de facto YPF, su principal compañía petrolera, expropiando el 51% de propiedad de la empresa española Repsol. Tanto los críticos como los seguidores han entendido las acciones de Cristina Fernández de Kirchner y Evo Morales en términos de nacionalismo energético y demagogia populista. Pero deberíamos ver ambos casos como respuestas a las fallas de las privatizaciones y sus tóxicas conexiones con las complejas formas de la especulación financiera.

8 may 2012

Tony Judt (1948–2010) | Timothy Garton Ash


El poeta Paul Celan dijo acerca de su nativa Chernivtsi que era un lugar donde las personas y los libros solían vivir. Tony Judt fue un hombre para quien los libros vivían, igual que las personas. Su mente, como su departamento en Washington Square, estaba repleta de libros: éstos caminaron con él, discutiendo, hasta el momento final.


Crítico como era de los intelectuales franceses, compartía con ellos la convicción de que las ideas importaban. Siendo inglés, pensaba que los hechos también importaban. Como historiador, uno de sus logros más importantes fue la unificación de la historia intelectual y política del siglo veinte europeo, revelando las múltiples -y a veces no buscadas- interacciones en el tiempo entre ideas y realidades, pensamientos, gestos, libros y personas.

"Perón, Perón, qué grande sos" | Alfredo Jocelyn-Holt

Halperin Donghi en Argentina en el Callejón (un magnífico título, el libro es de 1964) culpa del estancamiento a la indigestión histórica, el que Argentina suela elegir “como objeto de sus ilusiones la imagen rediviva de un pasado que juzga mejor que su presente”.


Para muchos, la época de oro son los años 20. Tomás Eloy Martínez cuenta que aprendió a leer de unos inmensos tomos de una enciclopedia de su abuelo, en donde también se enteró del futuro que se le profetizaba a su país (corrían los años 30): “Por sus recursos naturales, por su posición geográfica, por la educación de sus habitantes, la Argentina está llamada a ser, en el año 2000, la única potencia capaz de competir con los Estados Unidos”. Otros a lo que vuelven es a la década del primer Perón, 1946-55. En 1948, desde luego, había más teléfonos que en Japón e Italia y más autos que en Francia. De entonces datan también las pretensiones nucleares del país vecino, con sabio austríaco incluido en la isla Huemul del lago Nahuel Huapi; así es, suena a guión, mezcla entre Our Man in Havana y Dr. Strangelove.

"Noli me tangere" | Juan Goytisolo


¿Quién conoce en España a José Rizal? La extendida ignorancia de lo escrito en nuestra lengua en Iberoamérica a lo largo del siglo XIX abarca también, y se acentúa, en lo que concierne a las remotas y olvidadas Filipinas. Si, a diferencia de la otra orilla del Atlántico solo los especialistas en el tema han calado en la obra de Humboldt, Andrés Bello, Sarmiento, Martí e incluso, más cerca de nosotros, José Vasconcelos, la espesa nube que oculta su labor al lector español se adensa aún en torno a Noli me tangere, la novela de Rizal, impresa en Berlín a cuenta de autor en 1887 y condenada de inmediato al ostracismo en razón de su “carácter herético” y su “filibusterismo” por las autoridades religiosas y militares del Archipiélago.

Sobre el mito Bolaño | Horacio Castellanos Moya


Me había propuesto no volver a hablar o escribir sobre Roberto Bolaño. Ha sido objeto de demasiado manoseo en los dos últimos años, sobre todo en cierta prensa estadounidense, y me dije que ya bastaba de intoxicación. Pero aquí estoy de nuevo escribiendo sobre él, como un viejo vicioso, como el alcohólico que promete que ésa es la última copa de su vida y a la mañana siguiente jura que sólo se tomará una más para salir de la resaca. Y la culpa de mi recaída la tiene mi amiga Sarah Pollack, quien me hizo llegar su agudo ensayo académico precisamente sobre la construcción del "mito Bolaño" en Estados Unidos. Sarah es profesora en la City University de Nueva York y su texto, titulado "Latin America Translated (Again): Roberto Bolaño’s The Savage Detectives in the United States", será publicado en el próximo número de la revista trimestral Comparative Literature.

Enrique Lihn, suma de curiosidades | Alvaro Matus

En pocos artistas el rechazo a lo establecido y el deseo incesante de jugar se conjugan con tanta fuerza como en Enrique Lihn. A contrapelo del mesianismo de Neruda y del cálculo de Parra, el autor de La pieza oscura desarrolló una obra múltiple que sigue contagiando a las nuevas generaciones. Ahora mismo, junto a la publicación de La aparición de la virgen y otros poemas políticos, se está desarrollando una muestra en la biblioteca de la Universidad Diego Portales que da cuenta de su faceta como poeta, dibujante, narrador, actor y crítico ya no sólo de arte y literatura, sino que de “crítico de la vida”, como apuntara Germán Marín.

Un thriller político chino que puede desembocar en reformas | Timothy Garton Ash


¿Qué está sucediendo en China? Esta es probablemente la pregunta política más interesante que se puede hacer hoy en el mundo, y la más difícil de responder. El caso de Bo Xilai, por lo que han reconocido oficialmente o por datos a los que otros testimonios dotan de bastante verosimilitud, es digno de un thriller político de los que el público devora. Sin embargo, sus causas profundas están relacionadas con el extraño sistema sin precedentes de capitalismo leninista surgido en China durante los últimos 30 años. Los cambios posibles que puede generar en ese sistema —o quizá, algún día, del sistema entero— influirán más en el mundo del siglo XXI que todo lo que pasa hoy en Washington, Moscú, Nueva Delhi o Bruselas. Tras los muros del complejo en el que se encierra la dirección del Partido Comunista, junto a la antigua ciudad prohibida, el espectro de Hegel se ha mezclado, por alguna razón, con Robert Ludlum.

La democracia incumple su espíritu | Entrevista a Tzvetan Todorov por Juan Cruz


Tzvetan Todorov nació en Sofía, Bulgaria, en 1939, vive en Francia desde 1963 y es un gran lingüista que en las últimas décadas se ha dedicado a mirar heridas sobre las que el mundo se pregunta poco. Ahora le ha tocado hurgar en la democracia: ¿es tan buena como parece?, ¿hace siempre el bien?, ¿no será que disfraza de bien el mal en ocasiones? ¿Se siente legitimada, como Napoleón, para causar los desastres de la guerra que invoca Goya (sobre el que ha escrito un libro) en nombre de la ilustración democrática que predica? El libro en el que lanza estas preguntas es Los enemigos íntimos de la democracia (Galaxia Gutenberg) y produce desasosiego. Todorov se muestra ahí como si estuviera descubriendo ángulos oscuros en un cuarto en el que advierte que el mejor juguete está roto. Y actúa como el niño del cuento El rey desnudo.

24 abr 2012

Ocho segundos con Nicanor Parra | Roberto Bolaño


Sólo estoy seguro de una cosa con respecto a la poesía de Nicanor Parra en este nuevo siglo: pervivirá. Esto, por supuesto, significa muy poco y Parra es el primero en saberlo. No obstante, pervivirá, junto con la poesía de Borges, de Vallejo, de Cernuda y algunos otros. Pero esto, es necesario decirlo, no importa demasiado.
La apuesta de Parra, la sonda que proyecta Parra hacia el futuro, es demasiado compleja para ser tratada aquí. También es demasiado oscura. Posee la oscuridad del movimiento. El actor que habla o que gesticula, sin embargo, es perfectamente visible. Sus atributos, sus ropajes, los símbolos que lo acompañan como tumores son corrientes: es el poeta que duerme sentado en una silla, el galán que se pierde en un cementerio, el conferenciante que se mesa los cabellos hasta arrancárselos, el valiente que se atreve a orinar de rodillas, el eremita que ve pasar los años, el estadístico atribulado. No estaría de más que para leer a Parra uno contestara la pregunta que se hace y nos hace Wittgenstein: “¿Esta mano es una mano o no es una mano?”. (La pregunta debe uno hacérsela mirando su propia mano.)

22 abr 2012

El suicidio económico de Europa | Paul Krugman

La semana pasada, The New York Times informaba de un fenómeno que parece extenderse cada vez más en Europa: los suicidios “por la crisis económica” de gente que se quita la vida desesperada por el desempleo y las quiebras de las empresas. Era una historia desgarradora, pero estoy seguro de que yo no era el único lector, especialmente entre los economistas, que se preguntaba si la historia principal no será tanto la de las personas como la de la aparente determinación de los líderes europeos de cometer un suicidio económico para el continente en su conjunto.

12 abr 2012

La ciudad y los cerros | Juan Goytisolo

En mis anteriores visitas a Venezuela en la década de los sesenta del pasado siglo —invitado primero por la editorial Monte Ávila y, después, como jurado del premio Rómulo Gallegos—, lo que atrajo más mi atención, y no se ha borrado de la memoria, es el trayecto en autovía del aeropuerto de La Guaira a Caracas: una ascendente sucesión de curvas flanqueadas de montañas y lomas en las que jirones de brumas desdibujaban apenas las laderas cubiertas de chozas de una audaz verticalidad compositiva, en precario equilibrio, superpuestas unas sobre otras.

11 abr 2012

Belleza sin ley | Juan Goytisolo


1. NO HAY REDES PARA EL FLUJO DE LA LITERATURA
La historia de la literatura europea se estudia generalmente en función de unos ciclos abstractos que los profesionales en el tema explican mediante el recurso a unos sustantivos sonoros transmitidos de generación en generación: Prerrenacimiento, Renacimiento, Barroco, Neoclasicismo, Romanticismo, Simbolismo, Modernismo y toda una serie de derivados de éste, términos fruto de una abstracción que deja de lado el análisis concreto de los escritores encapsulados en ellos. La fórmula es muy cómoda para los profesores de instituto y autores de manuales de divulgación, pero no alcanza a explicar la singularidad de las obras que hoy apreciamos en razón de su modernidad atemporal. ¿Cómo encajar La Celestina de Fernando de Rojas o Gargantúa y Pantagruel de Rabelais en los esquemas renacentistas? La lista de excepciones cuyas obras se inscriben en tierra de nadie, extramuros de unos conceptos altisonantes pero reductivos, sería interminable. En verdad, abarcaría a casi todos los autores que me interesan.

Roma en el Potomac | Alfredo Jocelyn-Holt

Este año los cerezos en flor de Washington se adelantaron como nunca a causa del calor, uno de los inviernos más tibios que se recuerden. Se está a dos semanas de que todavía llegue la comitiva oficial japonesa que viene a celebrar los 100 años de la primera plantación, regalo de la ciudad de Tokio. Una pena. Lo de los cerezos es efímero -en blanco rosado sólo duran 14 días- y cuando estallan, como el fin de semana pasado, se convierten en felicísimo evento nacional: anuncian la llegada de la primavera, este año más estival que nunca.


2 abr 2012

Freud, el último gran pensador de la Ilustración | John Gray

En una carta a Albert Einstein a comienzos de la década de 1930, Sigmund Freud sugería que “el hombre tiene en sí mismo un instinto activo para el odio y la destrucción”. A continuación, Freud contrastaba su “instinto para destruir y matar” con lo que él llamaba lo erótico –un instinto “de conservar y unificar”, un instinto para el amor.


“Sin hacer referencia a esfuerzos especulativos, continuaba Freud, podemos concluir que este instinto funciona en cada criatura viva”, con lo que él llamaba el “instinto de muerte” – thanatos – que opera “buscando orquestar su ruina y reducir la vida a su estado primario de materia inerte”. El instinto de muerte proporcionaba “la justificación biológica para todas las viles y perniciosas propensiones (a la guerra) que ahora combatimos”. Indudablemente, concluía Freud, todo este discurso sobre eros y thanatospodía darle a Einstein la impresión de que la teoría psicoanalítica equivalía a una “especie de mitología, y por cierto una mitología sombría”. Aun así, continuaba, preguntándole a Einstein: “¿Pero acaso no desemboca toda ciencia natural en una mitología de esta índole? ¿Les va a ustedes de otro modo en la física hoy?” La idea de que el psicoanálisis no es una ciencia ya es un lugar común, pero no hay parte del legado de Freud más sospechosa que la teoría del instinto de muerte. El discurso sobre los instintos humanos, más aún, sobre la naturaleza humana, es desestimado como una forma de atavismo intelectual: la conducta humana se considera mucho más compleja y a la vez más dócil al control racional de lo que Freud creyó o dio a entender. Las teorías del instinto humano sólo sirven para frenar esas pulsiones hacia el progreso y la racionalidad que (pese a todo el desprecio por la idea misma de naturaleza humana) son considerados fundamentalmente humanos.

30 mar 2012

Los hijos de Don Quijote | Carlos Fuentes


Para mi generación, que es producto de la educación universitaria mexicana del medio siglo y de la etapa crítica de nuestra revolución, lo que está ocurriendo en el mundo hoy es algo que para nosotros fue siempre deseable, aunque casi nunca posible. Al finalizar la segunda Guerra Mundial, cuando mi generación entraba en la adolescencia, se creó un mundo políticamente artificial, dividido en dos bandos rivales. Había que pertenecer a uno u otro de estos bandos, escoger entre las dos ideologías, los dos sistemas, presentados con perfecta dualidad maniquea; mundo de buenos y malos absolutos.


La guerra fría sacrificó muchas posibilidades políticas, movimientos de reforma e independencia en una u otra esfera de influencia, abortados porque, si sucedían en la esfera norteamericana eran descalificados como comunistas y si sucedían en la esfera soviética eran denunciados como capitalistas. A lo largo de cuatro décadas nos quedamos sin las aportaciones políticas de muchas naciones pero también de muchas culturas que no correspondían, en su esencia, ni a la tipificación norteamericana ni a la tipificación soviética, sino que en sí mismas -del Río Bravo al Río de la Plata, del Báltico al Mediterráneo y del Sahara al Gobi- eran portadoras de valores propios, de tradiciones pacientemente urdidas a lo largo de los siglos y de renovaciones sólo compatibles con estas tradiciones, pero capaces, al mismo tiempo, de contribuir a la acción común de la humanidad.

La complicidad entre castrismo e Iglesia | Rafael Rojas

En la resaca de las tantas visiones promisorias sobre la visita del Papa a Cuba que circulaban desde fines del año pasado, hoy advertimos que los mayores beneficios del paso de Ratzinger por la isla tal vez no haya que buscarlos en Santiago o La Habana sino en Washington y Bruselas. La presencia en Cuba del líder de una iglesia que congrega a más de mil millones de fieles en el mundo tal vez ayude a consolidar el criterio de que la democratización cubana no se abrirá paso por medio de políticas basadas en el aislamiento diplomático de ese país o en sanciones comerciales contra su gobierno.

Al igual que en la visita de Juan Pablo II en 1998, la ciudadanía de la isla pudo escuchar a un jefe de Estado que habla de paz y libertad, de sociedad abierta y verdad cristiana. Todos, conceptos ajenos al discurso excluyente y confrontacional que ha caracterizado al gobierno cubano en más de medio siglo de poder. La forma manipuladora con que los medios oficiales enfocaron la visita y los mensajes del Papa y el modo abiertamente represivo con que las autoridades manejaron la seguridad nacional, antes y durante la estancia de Benedicto XVI en Cuba, fue una perfecta negación de esos mismos conceptos, serenamente formulados en las homilías del Papa.

29 mar 2012

Entrevista a Jacques Rancière | Paula Corroto

Discípulo de Louis Althusser, Jacques Rancière (Argel, 1940) es uno de los filósofos contemporáneos que más ha reflexionado sobre la ideología, la lucha de clases y la igualdad. Participó en el Mayo del 68 y escribió junto a su maestro Para leer El Capital. Ahora, la editorial Clave Intelectual acaba de publicar Momentos políticos, una selección de los artículos que escribió entre 1977 y 2009 en los que analiza cuestiones tan diversas como la guerra de Irak, la contrarrevolución intelectual que ha transformado la sociedad y la situación de las ideas comunistas.

¿Estamos viviendo en Europa un "momento político"? ¿Cómo describiría usted este momento?

Yo preferiría decir que se dan las condiciones para un momento así en la medida en que nos hallamos en una situación donde cada día se hace más evidente que los estados nacionales sólo actúan como intermediarios para imponer a los pueblos las voluntades de un poder interestatal, a su vez estrechamente dependiente de los poderes financieros. Un poco en todas partes de Europa, los gobiernos, tanto de derechas como de izquierdas, aplican el mismo programa de destrucción sistemática de los servicios públicos y de todas las formas de solidaridad y protección social que garantizaban un mínimo de igualdad en el tejido social. Un poco en todas partes, pues, se revela la oposición brutal entre una pequeña oligarquía de financieros y políticos, y la masa del pueblo sometida a una precariedad sistemática y desposeída de su poder de decisión, tal y como ha puesto espectacularmente de manifiesto el asunto del referéndum previsto e inmediatamente anulado en Grecia. Por lo tanto se dan, es cierto, las condiciones de un momento político, es decir, de un escenario de manifestación del pueblo frente a los aparatos de dominación. Pero para que tal momento exista, no basta con que se dé una circunstancia: es asimismo necesario que esta sea reconocida por fuerzas susceptibles de convertirla en una demostración, a la vez intelectual y material, y de convertir esta demostración en una palanca capaz de modificar la balanza de fuerzas modificando el propio paisaje de lo perceptible y lo pensable.

La tiranía de la memoria | Rafael Rojas

¿Por qué un político como Fidel Castro, que gobernó durante medio siglo Cuba y que no siguió gobernándola sólo porque su salud se lo impidió, que tiene a su hermano menor al mando del país y que jamás es cuestionado en la opinión pública de la isla, dedica su retiro a justificar insistentemente su lugar en la historia? En los últimos seis años, Castro ha publicado cuatro libros de memorias y ha agenciado la publicación de alguna biografía favorable. ¿Cuál es la raíz de esa obsesiva administración de un legado político?

Hay algo significativo, por no decir sintomático, en el hecho de que este dictador haya iniciado su carrera política anunciando que la historia lo "absolvería" y que la termine enfrascado en alegatos personales sobre su comportamiento en el pasado. Si no fuera forzar demasiado el paralelo, podría observarse en Fidel Castro el gesto de Luis XVI en la Torre del Temple, narrado por Lamartine en la Historia de los girondinos (1847). El historiador francés destacaba que en su alegato justificativo, antes de ser condenado a muerte por traición a la patria, Luis XVI atribuyó toda la tragedia francesa a la "situación" y al "tiempo" que le tocó vivir.

De mole en mole | Alfredo Jocelyn-Holt

In illo tempore éste fue un país siempre proporcionado. De haber desmesuras corrían por cuenta de la naturaleza. Lo que son las ciudades y demás poblamientos, es decir, la arquitectura pública y la rural vernácula, nunca fueron monumentales o excesivos. Basta fijarse, además, en nuestra afición criolla por los diminutivos ("un tecito", "un pancito"), señal incluso de apocamiento, como de perro apaleado, pero al menos no prepotente. Por tanto, no es raro que intentos de "agigantarse" en Chile -como hacer alardes de tener platas (en un país donde no las hubo), o inteligencia (signo de tonto grave), o poder (ni siquiera hemos tenido caudillos)- hayan sido tan mal vistos tradicionalmente; solían producir la impresión, ya no tanto, de que se estaba llegando tarde y, para peor, a empujones, al reparto de lo poco que había por estos lados.


No es el sueño del Tahrir | Timothy Garton Ash

Un año después, Egipto está dividido entre un aparato de seguridad aún muy atrincherado, unos islamistas en pleno ascenso político y unos revolucionarios que luchan para superar los problemas


"Muy bien, hablemos del pan", dice el parlamentario local Gamal al Ashri a los electores que llenan la sala. Es ya de noche. Delante del dilapidado edificio de viviendas en el que se celebra la reunión, una mujer rebusca en un enorme montón de basura maloliente, al borde de una calle llena de polvo y de baches. Agarra algo y se apresura a meterlo en una bolsa de plástico. Carros llevados por caballos, viejas furgonetas Volkswagen de color blanco y pequeñas motocicletas negras de tres ruedas (llamadas tuk tuk) compiten con los peatones en el caos atronador que constituye una calle egipcia. Estamos en un barrio pobre de Giza, a pocos kilómetros de las pirámides, pero fuera de cualquier itinerario turístico.

¿Qué aflige a Europa? | Paul Krugman

Las cosas están fatal en Lisboa, Portugal, donde el desempleo se ha disparado por encima del 13%. Las cosas están todavía peor en Grecia, Irlanda, y podría decirse que también en España, y Europa en su conjunto parece estar volviendo a caer en la recesión. ¿Por qué se ha convertido Europa en el enfermo de la economía mundial? Todo el mundo sabe la respuesta. Por desgracia, la mayor parte de lo que la gente sabe no es cierto, y las historias falsas sobre las tribulaciones de Europa están contaminando nuestro discurso económico.

Entrevista a George Steiner | Juliette Cerf

Nietzsche, Heráclito y Dante son los héroes de su nuevo libro, Poésie de la pensée (Poesía del pensamiento) pero tendrán que esperar un poco. George Steiner nos recibe en su casa de Cambridge con una confidencia bromista, entre un trozo de panettone y un café: cuando comenzó a funcionar el Eurostar, proponía dar un chelín al primer niño que lograra ver un pez en el túnel bajo el Canal de la Mancha. "¡Los padres se quedaban pasmados!", nos cuenta riéndose el profesor de literatura comparada. Esta combinación de broma y de erudición, de inteligencia y de amabilidad es lo que caracteriza a George Steiner. Nacido en París en 1929, de madre vienesa y de padre checo que había presentido el horror nazi, este maestro de la lectura políglota descifró a Homero y a Cicerón desde su más tierna juventud, bajo la batuta de su progenitor, un gran intelectual judío, apasionado del arte y la música, que quiso despertar en él al profesor (el sentido literal de la palabra "rabino"). En 1940, la familia partió a Nueva York en el último barco que salió de Génova. Tras realizar estudios en Chicago y luego en Oxford, Steiner se unió en Londres a la redacción de The Economist. Volvió a cruzar el Atlántico para entrevistar a Oppenheimer, el inventor de la bomba atómica, que le hizo entrar en el instituto de Princeton. Fue el "momento crucial" de su vida. Además de publicar sus grandes libros, Tolstoi o Dostoyevski, Lenguaje y silencio, etc., en gran parte escritos a partir de la materia de sus clases, funda el Churchill College en Cambridge, se convierte en crítico literario del New Yorker y trabaja en la universidad de Ginebra. Una entrevista con un gran humanista europeo cuyo pensamiento ha dado la vuelta al mundo.